
Es una virtud que se antepone al odio y procura la mediación y la concordia entre los seres
Paz es algo más que la ausencia de turbación, guerra o violencia. En las relaciones internacionales, paz puede ser un tratado o convenio que acuerdan las partes en conflicto para terminar una conflagración, luego de complicadas y difÃciles negociaciones.
En el trato entre los habitantes de una comunidad, amigos, familiares, coterráneos o conocidos, estar en paz con uno mismo y con los demás, tampoco es fácil. Por definición, “vivir en paz” es desarrollarlo en sosiego y buena correspondencia entre unas personas y otras, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos. Es una virtud que se antepone al odio y procura la mediación y la concordia entre los seres que comparten un hogar, un grupo, una sociedad o una nación. “Hacer las paces” es literalmente reconciliarse y volver a ser amigos.
Cuando les preguntamos a los ciudadanos con qué asocian el término paz, encontramos conceptos de armonÃa, tregua, serenidad, avenencia, equilibrio, tranquilidad, unión, tolerancia, solidaridad, justicia, amor, perdón, conciliación, estabilidad, armisticio, acuerdo, calma y alianza. ¿Lo contrario de paz? se coliga a desacuerdo, hostilidad, exaltación, intranquilidad, discordia, polémica, guerra, inquietud, beligerancia, discrepancia y ruptura.
Desde los primeros tiempos, la humanidad ha buscado la paz. La frase “la paz sea contigo” es una expresión milenaria presente en distintas culturas y religiones. Es cierto que algunos pueblos exaltaron la guerra como forma de vida, pero contrario a la civilización, se relacionaron como pueblos bárbaros.
Muchos lÃderes como Mahatma Gandhi, el obispo Óscar Romero, Martin Luther King, Willy Brandt, Mohamed Anwar el-Sadat, Menachem Begin; Madre Teresa de Calcuta, Adolfo Pérez Esquivel, Lech Wałęsa, Desmond Tutu, Óscar Arias, Dalai Lama, Juan Pablo II, MijaÃl Gorbachov, Rigoberta Menchú, Nelson Mandela, Yasser Arafat, Shimon Peres, Isaac Rabin, Kofi Annan, Jimmy Carter y Al Gore, entre otros, han trabajado con ahÃnco por la paz mundial, local y personal. Ellos entendieron que asà como la paz necesita lo mejor del espÃritu de cada uno de los habitantes, igualmente requiere de la responsabilidad de las autoridades y de los lÃderes que tengan en sus manos el futuro de los pueblos que gobiernan.
En estos tiempos de Navidad, los cuales han generado tantos episodios de “treguas navideñas” en innumerables frentes de batalla, debemos reflexionar sà ya es hora de deponer actitudes beligerantes y belicosas y reconciliarnos con los seres queridos, amigos, compañeros, vecinos, paisanos y conciudadanos.
Fuente: psicologiaparatodos.com


















































